Columnas

El año de la Educación Pública

 

 

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 Publicado originalmente en Fundación Progresa

En medio ya del debate de la reforma educacional en nuestro país se han develado  con más fuerza aquellos que están convencidos que el modelo chileno funciona de manera perfecta y que en materia educacional solo merecemos cambios cosméticos, al contrario de una gran mayoría de fuerzas políticas y sociales que tiene la certeza que el sistema educacional en su conjunto está en crisis.

El progresismo chileno ha dicho en todo momento que era este el espacio histórico para generar un acuerdo nacional que nos permitiera dar un salto al desarrollo, con inclusión y con calidad. Sin embargo, como si algunos sectores solo les importara defender los privilegios de una minoría, esto no ha sido posible. Pero aquello es un argumento más para que no nos perdamos en una sola tarea: reformar la estructura educacional sin miedos, con capacidad de provocar transformaciones, y plantear temas que no están siendo debatidos.

A partir de ahí, es que este 2015, debe ser el año de la Educación Pública. Compartimos un sueño: que el Liceo y la Escuela sea vista en unos años más como el espacio donde todo chileno y chilena pueda confiar en el como una instancia de aprendizaje en la diversidad, construyendo las bases para una nueva sociedad democrática y creativa. Que vuelvan a formarse ahí los futuros Presidentes de nuestro país, los futuros creadores y artistas, los nuevos empresarios y dirigentes sindicales, en fin, los hombres y mujeres que proclamen el derecho a todos de vivir con felicidad.

Pero eso no implica solamente pintar las Escuelas, o dotarlas de mejores computadores. Es sustantivo, lo sabemos. Pero debemos ir más allá. Repensar el currículum, o mejor aún, revolucionarlo, es un paso decisivo para que ese Liceo público y gratuito sea aún mejor que el Colegio de la cota mil. Eso implica plantear nuevos paradigmas de enseñanza, que tenga como fin generar jóvenes que inspirados en el pensamiento crítico nos inviten a soñar un Chile distinto. Queremos apostar a dotar de jóvenes que sean creadores de software en vez de llenarlos de tablets, queremos jugárnosla para que se llenen de artistas en vez de plagarlos con instrumentos musicales que serán guardados en las bodegas. Queremos que las Escuelas y Liceos sea la base de la asamblea democrática en vez de veinte mil jóvenes que deben gritar marchando para que sean escuchados. Queremos Educación Pública ahora, así que adelante este 2015 en esa tarea.

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