Afronautas

Por Yuri Herrera, en Diario El País de España.

Cuando Zambia ganó su independencia en 1964, hacía cuatro años que Edward Makuka Nkoloso había creado la Academia de Ciencias y Tecnología Espacial para vencer a estadounidenses y soviéticos en la conquista del espacio. Tenía una base de entrenamiento cerca de la capital, Lusaka, donde 10 muchachos y una muchacha recibían entrenamiento físico (que incluía ser lanzado dentro de un barril por una pendiente) e instrucción sobre la Luna y las estrellas. Nkoloso los llamó los Afronautas.

Las pocas fuentes que he encontrado coinciden en que Nkoloso era profesor de Ciencias, combatió en la II Guerra Mundial en el Ejército británico, al volver participó en la lucha independentista, sus antiguos aliados lo encarcelaron durante un año, continuó en la resistencia anticolonial y luego fundó la Academia.

Existe un artículo atribuido a Nkoloso donde explica su plan: enviar a Marte a una mujer, dos gatos y un misionero (instruido a no convertir por la fuerza a los marcianos que encontraran). Tras el alunizaje delApollo 11 en 1969, el programa desapareció. Nkoloso trabajó como enlace del presidente Kaunda con los movimientos de liberación africana, estudió Derecho, y a su muerte recibió un funeral de Estado.

En una entrevista para televisión en la cual Nkoloso habla del programa espacial, un reportero británico lo describe como un orate. Nkoloso, vestido con casco militar y capa, le facilita las cosas. Pero al verlo pienso que así tenía que ser. Delirante, como los que en el siglo XX se convencieron de que podían construir naves espaciales y meter en ellas monos, perros, gatos y seres humanos.

Qué diéramos por tener hoy más delirantes como ése, que luchó contra los nazis y por la liberación de su país y luego decidió que era hora de aventurarse a las estrellas.

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En el principio era el verbo

glass-brain

Un nuevo descubrimiento de la Neurociencia: en el momento que una persona oye verbos y nombres asociados a una parte del cuerpo, como por ejemplo lanzar o empujar, las regiones motoras del córtex cerebral se activan de inmediato, sin siquiera mediar razonamiento, como si fuéramos a hacer aquel movimiento. Es decir, dentro del cerebro, las palabras y los significados parecen ser lo mismo que le movimiento.

Este descubrimiento fue gracias a un estudio en el marco del Centro de Neurociencia Integrativa de la Universidad de Aarhus, Dinamarca a cargo del Dr. Yury Shtyrov. Con una muestra de 21 voluntarios, se demostró que los verbos y nombres de acción inducen en sólo 80 milisegundos una actividad del córtex motor, que se sitúa sobre las orejas, y que se utiliza para mover los músculos.

La conclusión es que la activación del cerebro motor – en 80 milisegundos – es mucho más veloz que la percepción consciente – 300 milisegundos -, independiente de si el sujeto esté prestando atención a la actividad relacionada. Es interesante constatar que la Neurociencia está comprobando científicamente la teoría del lingüista Noam Chomsky, que afirmó que el automatismo es la característica esencial del órgano mental del lenguaje. Por ende, podríamos decir lo siguiente: la antigua separación de signo y significado no es tal, sino que constituyen mecanismos del cerebro enlazados completamente.