El Decenio Internacional para los Afrodescendientes

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En las Américas, existen 200 millones de personas que se identifican como descendientes de Africanos.

Ellos, han sido víctimas de la esclavitud en la etapa colonial y postcolonial. Actualmente, sufren de la trata de esclavos transatlántica y la migración forzada por motivaciones de hambruna, extrema pobreza y enfermedades. Bajo este mismo escenario, constituyen algunos de los grupos de mayor pobreza y marginación. Los estudios realizados por organismos internacionales y nacionales, demuestran que los afrodescendientes todavía tienen un acceso limitado a servicios de educación y salud de calidad, a la vivienda y la seguridad social. launch-decade-drums

Su situación es invisible, y los Estados no están haciendo nada para reconocer la realidad, en donde se esconde discriminación de la población, abuso policial, segregación geográfica y vulneración sexual.

En Chile, ¿cuál es el nivel de organización comunitaria de afrodescendientes reconocida por el Estado? ¿qué planes de apoyo y asistencia para los migrantes existen? ¿qué está haciendo el Ministerio de Educación para reconocer y ejercer los derechos de afrodescendientes?.

Las Naciones Unidas ha establecido que entre 2015 y 2024, se debe celebrar la Década Internacional para Afrodescendientes. Este con el objetivo que los Estados miembros de las Naciones Unidas: “deberían adoptar medidas concretas y prácticas mediante la aprobación y aplicación efectiva de marcos jurídicos nacionales e internacionales y de políticas y programas de lucha contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia a que se enfrentan los afrodescendientes, teniendo en cuenta la situación particular de las mujeres, las niñas y los varones jóvenes”.

OHCHR

 

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Manifiesto (Hablo por mi diferencia) de Pedro Lemebel

En homenaje a Pedro Lemebel (1952-2015), escritor, cronista y artista plástico chileno.

 

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Este texto fue leído como intervención en un acto político de izquierda en septiembre de 1986, en Santiago de Chile.

 

No soy Pasolini pidiendo explicaciones
No soy Ginsberg expulsado de Cuba
No soy un marica disfrazado de poeta
No necesito disfraz
Aquí está mi cara
Hablo por mi diferencia
Defiendo lo que soy
Y no soy tan raro
Me apesta la injusticia
Y sospecho de esta cueca democrática
Pero no me hable del proletariado
Porque ser pobre y maricón es peor
Hay que ser ácido para soportarlo
Es darle un rodeo a los machitos de la esquina
Es un padre que te odia
Porque al hijo se le dobla la patita
Es tener una madre de manos tajeadas por el cloro
Envejecidas de limpieza
Acunándote de enfermo
Por malas costumbres
Por mala suerte
Como la dictadura
Peor que la dictadura
Porque la dictadura pasa
Y viene la democracia
Y detrasito el socialismo
¿Y entonces?
¿Qué harán con nosotros compañero?
¿Nos amarrarán de las trenzas en fardos
con destino a un sidario cubano?
Nos meterán en algún tren de ninguna parte
Como en el barco del general Ibáñez
Donde aprendimos a nadar
Pero ninguno llegó a la costa
Por eso Valparaíso apagó sus luces rojas
Por eso las casas de caramba
Le brindaron una lágrima negra
A los colizas comidos por las jaibas
Ese año que la Comisión de Derechos Humanos
no recuerda
Por eso compañero le pregunto
¿Existe aún el tren siberiano
de la propaganda reaccionaria?
Ese tren que pasa por sus pupilas
Cuando mi voz se pone demasiado dulce
¿Y usted?
¿Qué hará con ese recuerdo de niños
Pajeándonos y otras cosas
En las vacaciones de Cartagena?
¿El futuro será en blanco y negro?
¿El tiempo en noche y día laboral
sin ambigüedades?
¿No habrá un maricón en alguna esquina
desequilibrando el futuro de su hombre nuevo?
¿Van a dejarnos bordar de pájaros
las banderas de la patria libre?
El fusil se lo dejo a usted
Que tiene la sangre fría
Y no es miedo
El miedo se me fue pasando
De atajar cuchillos
En los sótanos sexuales donde anduve
Y no se sienta agredido
Si le hablo de estas cosas
Y le miro el bulto
No soy hipócrita
¿Acaso las tetas de una mujer
no lo hacen bajar la vista?
¿No cree usted
que solos en la sierra
algo se nos iba a ocurrir?
Aunque después me odie
Por corromper su moral revolucionaria
¿Tiene miedo que se homosexualice la vida?
Y no hablo de meterlo y sacarlo
Y sacarlo y meterlo solamente
Hablo de ternura compañero
Usted no sabe
Cómo cuesta encontrar el amor
En estas condiciones
Usted no sabe
Qué es cargar con esta lepra
La gente guarda las distancias
La gente comprende y dice:
Es marica pero escribe bien
Es marica pero es buen amigo
Súper-buena-onda
Yo no soy buena onda
Yo acepto al mundo
Sin pedirle esa buena onda
Pero igual se ríen
Tengo cicatrices de risas en la espalda
Usted cree que pienso con el poto
Y que al primer parrillazo de la CNI
Lo iba a soltar todo
No sabe que la hombría
Nunca la aprendí en los cuarteles
Mi hombría me la enseñó la noche
Detrás de un poste
Esa hombría de la que usted se jacta
Se la metieron en el regimiento
Un milico asesino
De esos que aún están en el poder
Mi hombría no la recibí del partido
Porque me rechazaron con risitas
Muchas veces
Mi hombría la aprendí participando
En la dura de esos años
Y se rieron de mi voz amariconada
Gritando: Y va a caer, y va a caer
Y aunque usted grita como hombre
No ha conseguido que se vaya
Mi hombría fue la mordaza
No fue ir al estadio
Y agarrarme a combos por el Colo Colo
El fútbol es otra homosexualidad tapada
Como el box, la política y el vino
Mi hombría fue morderme las burlas
Comer rabia para no matar a todo el mundo
Mi hombría es aceptarme diferente
Ser cobarde es mucho más duro
Yo no pongo la otra mejilla
Pongo el culo compañero
Y ésa es mi venganza
Mi hombría espera paciente
Que los machos se hagan viejos
Porque a esta altura del partido
La izquierda tranza su culo lacio
En el parlamento
Mi hombría fue difícil
Por eso a este tren no me subo
Sin saber dónde va
Yo no voy a cambiar por el marxismo
Que me rechazó tantas veces
No necesito cambiar
Soy más subversivo que usted
No voy a cambiar solamente
Porque los pobres y los ricos
A otro perro con ese hueso
Tampoco porque el capitalismo es injusto
En Nueva York los maricas se besan en la calle
Pero esa parte se la dejo a usted
Que tanto le interesa
Que la revolución no se pudra del todo
A usted le doy este mensaje
Y no es por mí
Yo estoy viejo
Y su utopía es para las generaciones futuras
Hay tantos niños que van a nacer
Con una alíta rota
Y yo quiero que vuelen compañero
Que su revolución
Les dé un pedazo de cielo rojo
Para que puedan volar.

El ejemplo de Silvia Huenchufil

Silvia Huechufil es un ejemplo de superación. Cuando todo su entorno significaba adversidad, ella salió adelante y hoy nos da su testimonio.

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“Soy la mayor de cuatro hermanas. Mi papá es obrero de la construcción y mi mamá dueña de casa. La primera de mi familia en entrar a la universidad. Entré al liceo Centro Educacional de Pudahuel a Primero Medio el año 2004. Yo quería estudiar en otro liceo, en uno mucho mejor, no quería estudiar en mi comuna. Quería entrar al Liceo Técnico 28, pero no pude entrar. Pasé todas las pruebas, todo bien, quedé aceptada, y me dijeron ‘ahora tiene que pagar la matrícula y el uniforme’ que eran 150 mil y tantos pesos. Y no los teníamos, mi papá no los tenía en ese momento. Mi mamá me dijo que me iban a tener que inscribir en un colegio de la comuna, donde la matrícula vale 15 lucas y con las notas que tenía quedaba al tiro. Tenía un 6,2 en Octavo Básico.

En ese momento mi expectativa era estudiar ahí y después trabajar. He trabajado desde chica, compatibilizándolo con los estudios para poder ayudar a mi papá con los útiles o lo que fuera. Trabajé en el persa. Vendía ropa, libros, cassetes. Teníamos puros cachureos que se vendían. Y con esa plata compraba chocolates y dulces y los vendía en el curso. Con lo que hacía me iba moviendo. Cuando cumplí 15 años trabajé de empaque envolviendo regalos, luego en cajas. Después, en Segundo y Tercero medio, empecé a trabajar en un local de comida rápida (Kentucky Fried Chicken) con permiso notarial. Ese fue mi primer trabajo con contrato, en Las Condes. Llegaba súper tarde en la noche a mi casa y como al otro día tenía que ir al colegio y tenía buenas notas, me dejaban llegar a las 9 de la mañana. Siempre tuve buenas notas en el liceo, 6,5 promedio.

No sabía qué tipo de educación recibía. Lo único que sabía era que yo era de ese colegio y que entraban cabros de todos lados, las sobras de todos los liceos llegaban ahí. Me quedaba cerca de la casa, que para mi mamá era algo que influía también porque mis hermanas estaban más chiquititas en ese momento. Y ahí me quedé y dije que iba a tratar de tener buenas notas y ser la mejor alumna.

En Tercero Medio tenía que ver qué iba a ser de mi vida, si estudiaba una carrera técnica o científico humanista. Y decidí estudiar administración en pequeñas empresas. Hice eso y en Cuarto Medio, por ahí por agosto de ese año, me dicen si quería participar en un programa de la Usach. Ahí lo único que quería era terminar mi carrera, salir de Cuarto Medio, hacer la práctica y trabajar. Porque mi papá no podía pagarme una universidad y el puntaje PSU que yo sabía que iba a tener no iba a ser muy bonito, iba a ser de 400 puntos.

Lo único que quería en ese momento era trabajar y a lo más estudiar y trabajar, hacer las dos cosas. Pensaba en un título técnico, de no más de dos años, no en una Universidad porque eso estaba muy lejos. No estaba en mi mirada. Y decía lo mismo que dicen los chiquillos: Trabajo un año y después estudio. Eso era lo que yo quería.

Pero cuando se me presenta esta oportunidad en la Usach, la tomé. Fue la directora del colegio y unos profesores la que me dijo. Éramos como 12 personas, que tenían buenas notas en sus cursos. Y de los 12 fuimos como 8 que aceptaron este desafío. Teníamos que ir todos los sábados, esa era la condición, de 8 a una de la tarde. 100% de asistencia. Faltabai’ un día y quedabas fuera. El otro requisito era dar la PSU, pero daba lo mismo el puntaje que te diera porque no lo iban a mirar. Al contrario, iban a ver tu trayectoria escolar y las notas y asistencia de los días sábado. Y así fue. No falté ningún sábado, pasé todos los ramos y en diciembre me dijeron que yo quedé seleccionada para entrar en la universidad, después de la PSU.

Creo que fue un sábado por la mañana. Yo me venía levantando y me llaman por teléfono: “Hola Silvia, tú has quedado seleccionada para la carrera de Bachillerato en la Universidad de Santiago”. Y ahí yo… fue un cambio en mi vida, marcó como un antes y un después. Porque, como te dije, mis expectativas eran trabajar y después estudiar y me llaman y me dicen que puedo estudiar en la universidad, gracias a mi esfuerzo, mis notas y mi perseverancia. Y sin pagar ni un peso. Eso fue muy emocionante. Iba a ser un cambio para mi familia, iba a abrir mi mente, conocer otro mundo que yo lo tenía totalmente lejano. Ese día mi mamá estaba feliz. Lloramos, pataleamos, saltamos de felicidad porque nunca se nos había presentado una oportunidad así a nosotros. Más que nosotros somos de clase baja, media. Y mi papá feliz, orgulloso de la oportunidad.

Fue un cambio de acostumbrarme a nuevos hábitos de estudio. Conocer chiquillos que venían de colegios mejores. Ahí era bien competitivo, como que tenís que tener buenas notas y ser el mejor para optar a las carreras. Todos querían entrar a Medicina, porque es una vía más fácil ya que por PSU no pudieron, por “Bachi” podían hacerlo. Entonces siempre ahí había competencia. Y nosotros éramos la primera generación del propedéutico, que entraba por otra vía que no era PSU. Y me sentía súper polla.

Me daba vergüenza levantar la mano porque una vez yo estaba sentada detrás de un niño, en una clase de Matemáticas y otra niña que estaba sentada al lado mío y que era mi compañera de Propedéutico, levantó la mano y dijo: “profe, sabe que no entiendo esto”. Porque nosotros veníamos con un nivel muy bajo del colegio. A nosotros nos preparaban para un técnico, no para entrar a la universidad. Y este niño dice: “hay, cómo no lo va a saber, qué tonta, si eso lo pasaron en segundo medio”. Me quise morir y pensé para mí que nunca iba a levantar la mano, no voy a preguntar nunca nada pa que se anden riendo de nosotros porque veníamos un liceo prioritario, vulnerable y no teníamos los conocimientos que ellos tenían. Y eso me marcó caleta también. Me dio miedo, frustración y acostumbrarme a eso fue difícil.

Ahí, como tenías la opción de entrar o no entrar a clases, no era como el colegio. Y para qué te voy a contar de mis primeras notas. No eran las que tenía en el colegio, eran puros 1. Un 1,4 me saqué en mi primera prueba y en la segunda me saqué un 2. Dije: qué hago aquí, esto no es para mí. Y me sentía muy mal por las notas. Cómo tan tonta, pensaba. Así me trataba yo misma. Y era porque no veníamos de una buena base del colegio, no veníamos preparados como los chiquillos que estudiaron en un preuniversitario y tenían conocimiento, harto. Fue muy complicado el primer año, el adaptarme. Ya en segundo año me fue mejor. Pasé algunos ramos y los que me echaba eran de Matemáticas, siempre. Y me lo eché tres veces. Me da vergüenza decirlo, pero eso pasó. Y por esa razón me retiré de la universidad.

No era la culpa de los profes, porque ellos nos ponían hasta ayudantías, más horas de matemáticas y aún así no. Por ese lado no va lo mío. Igual teníamos compañeros y amigos que entraron por PSU y fueron muy muy buenos compañeros con nosotros. Y nos explicaban, nos ayudaban, hacíamos grupos de estudio y ellos mismos me iban enseñando, explicando. Igual eso a varios les ayudó harto, a algunos que están a punto de titularse, igual que yo. Porque pudieron salir adelante, a pesar de todo eso.

Muchos desertaron. El primer año salieron por lo mismo, porque tenían puros 1, puros 2. Y se fueron. En segundo año también. De mi colegio se fueron varios. También por problemas económicos, porque ahí los horarios que tenías en la U, con ventanas gigantes y con ese horario no podíamos encontrar pega. No podíamos trabajar. Lo que yo hacía era trabajar los fines de semana. De vendedora, captadora de crédito, en locales de comida rápida. Cualquier cuestión que me compatibilizara con el estudio. Porque también teníamos que tener plata para las fotocopias, plata pa la micro, pa comer. Gracias a Dios yo tuve en ese tiempo la beca de la Junaeb, que me salvaba harto. La municipalidad por ahí nos regaló una platita para poder comprarnos un notebook. Eso igual nos ayudó porque tuvimos el apoyo en ese tiempo.

Cuando renuncié, me llaman por teléfono y me dicen: Silvia, qué pasó, por qué renunciaste. Porque los profes estaban muy preocupados por los que éramos propedéuticos. “Pero toma de nuevo el ramo, te damos la posibilidad”, me dijeron. Uno hasta tres veces lo puede tomar, si no, ya después chao. Me ofrecieron ayuda, pero yo dije que no. “Esto no es para mí, lo números no son para mí”. Fue el único ramo que topé y si no pasaba ese ramo, no podía salir. Tres años llevaba ahí y uno más me moría. Tenía ramos aprobados también de pedagogía general básica y no, tampoco servía para profe. Ahí decidí renunciar.

Me salí a mediados del 2010 y decidí hacer un curso técnico. Algo tengo que hacer porque no me puedo quedar así. Y me metí a estudiar Técnico en Enfermería y Primeros Auxilios, algo así. Estuve ahí como cuatro meses en un instituto, en Estación Central. Imatec creo que se llama, ya ni me acuerdo. Por último para tener algo y no quedarme con el puro cuarto medio.

Mis papás se enojaron. Igual les costó. Mi papá se sintió súper mal cuando supo que me había ido, porque yo traté de pasar súper piola en la casa hasta que les dije que había renunciado y no iba a seguir estudiando. Se sintieron defraudados porque habían puesto toda la esperanza en que yo sacara un título profesional, que fuera la primera de la familia y no se pudo. Fue terrible igual porque era una gran oportunidad porque mi papá no gastaba ni uno conmigo.

Y me llaman de nuevo en diciembre de 2010. Me preguntaron de nuevo que por qué me había ido, que necesitaban que yo volviera, que me iban a ofrecer otra cosa. Eso fue que entrara a la Universidad Católica Silva Henríquez, que también tiene Propedéutico.

También estuve en los cursos de gestión personal del Propedéutico, los tres años que estuve en la Usach. Todos los años, de agosto hasta diciembre se necesitaban alumnos para ayudar a estos chiquillos. Lo hice el primer año gratis y el segundo nos pagaron. Teníamos cursos de 10, 12 niños. Ahí hice clases en la U. Alberto Hurtado y en la Silva Henríquez. Ahí me conocieron y después me llamaron para ofrecerme que estudiara, que no podía desertar y que tenía hábitos de estudio para seguir. Fui un día y me mostraron una lista de carreras en la universidad. Yo me fui al tiro por el lado humanista, de las ciencias sociales y me fui por Técnico Universitario en Educación Social que tenía la universidad en ese momento y que duraba dos años. Era en la noche y encontré que podía trabajar de día y estudiar de noche. Pero no sé qué onda, no se matricularon en esa carrera y no siguió. Lo que más se parecía era Trabajo Social, así que ahí tomé eso.

Ahí partí como avión. Aprobé todos los ramos el primer año. Mis notas ya no eran 1, ni 2, sino que 5 o 6. Segundo año me convencí que era lo mío. El tercero hice mi práctica intermedia en la Vicaría de la Solidaridad, estuve todo un año ahí en práctica. Totalmente convencida de que ese era mi camino. Y ahora estoy en la tesis, no he reprobado ningún ramo. Todo lo que viví en la Usach la llevé acá y no me costó nada. Escribir ensayos, papers y todo bien. Me queda un semestre para titularme.

Cuando estaba en la Silva Henríquez, trabajando y estudiando perdí un poco la pista, pero a fines del año pasado me preguntó si quería trabajar como asistente en el mismo programa. Yo le dije que feliz porque eso me permitía estudiar y hacer la pega que ellos me piden. Y en abril ingresé al taller como asistente. Entonces ya hacía más pega administrativa, no de mi carrera. Y ahora comenzó el programa PACE y estoy de lleno en eso, en el área de gestión personal y preparación para la vida universitaria. Estoy a cargo, con un compañero, de 12 ex propedéuticos que pasaron al programa. Y con la vinculación con los colegios, con los terceros medios de los 12 colegios que tenemos convenio.

Fui a Talagante el otro día a contar mi experiencia a los terceros medios y segundo medio. Fui a mi colegio también a hablar con los apoderados del colegio. Y quedan todos así con los ojos bien abiertos porque dicen que se puede igual lograr las cosas. Si ven que uno vive en una población estigmatizada por la droga no por eso uno se va a quedar ahí, no por eso uno va a hacer lo mismo que los demás y ganarse la plata fácil. Y al contrario, uno tiene que buscar otros rumbos. Yo les contaba mi experiencia, cómo era entrar a la Usach, cuáles eran mis notas, cómo me sentía en esos momentos. Que la frustración era muy grande y que después de esa caída tan grande de desertar en la universidad y después volverse a levantar eso también les llamó mucho la atención. Y eso de estar devolviendo la mano a lo que hicieron conmigo, es genial.

También me invitaron al desayuno el otro día con la Presidenta. Fui con mi generación, chiquillos que vienen hace dos años y estudiantes de Tercero Medio de los colegios con los que trabajamos. Y fue una experiencia muy bacán, muy buena. Le contamos todo lo que tuvimos que pasar, las notas que teníamos en la universidad, que nos costó mucho adaptarnos a este nuevo mundo. Conocimos La Moneda, casi toda La Moneda. Nos sacamos una selfie con ella.

Y el viernes fue la presentación del programa PACE en la Usach me pidieron que hablara. Conté mi testimonio ante la Presidenta, el ministro, el rector, el alcalde. Estaba muy nerviosa porque siempre había hablado con poca gente, máximo 30 personas. Ahí conté mi experiencia y les llegó caleta. Personas que yo nunca había visto en la vida me felicitaban, me decían que en realidad se pueden lograr las cosas. Y que gente que somos de familias esforzadas también, que no es necesario tener harta plata pa’ poder estudiar.

Creo que los niños que estudian en liceos emblemáticos son súper egoístas. Sin una forma como el Propedéutico, el Ranking de Notas o ahora el PACE, muchas personas que pueden con harto esfuerzo salir adelante no lo harían. Y eso de irse del colegio para mejorar el ranking, en algunas partes incluso no está funcionando porque les hacen bullying y se tienen que devolver. A ellos igual los jodieron un poco con esto, pero muchos de ellos tienen nivel para rendir en cualquier parte. Yo tengo un primo que entró ahora al Instituto Nacional. Tuvo que dar como mil pruebas y tienen malas notas a pesar que saben mucho. Pero ellos tienen una educación que yo no tuve antes de entrar a la universidad y eso sirve mucho.

Estoy feliz porque aproveché la oportunidad y ahora quiero devolverlo. Es lo que me gusta y aunque se viene mucha pega por delante, es lo que quiero que pase, que muchos más como yo tengan la oportunidad de ser universitarios.”

La crítica social de Verizon

Creemos que estamos en la sociedad del siglo XXI, y que esto significa que la división social de géneros entre el hombre y mujer ya ha acabado. Pero si nos detenemos, nos damos cuenta que aún estamos encasillando a la mujer desde niñas a cumplir roles sociales que la minimizan y la invisibilizan.

Verizon, la compañía global de banda ancha y telecomunicaciones, nos advierte lo mal que lo estamos haciendo en este comercial.

“El 66% de las niñas de cuarto grado dicen que les gusta las ciencias y las matemáticas. Pero solo el 18% de los que estudian Ingeniería son mujeres”

¿Qué opinan?

Afronautas

Por Yuri Herrera, en Diario El País de España.

Cuando Zambia ganó su independencia en 1964, hacía cuatro años que Edward Makuka Nkoloso había creado la Academia de Ciencias y Tecnología Espacial para vencer a estadounidenses y soviéticos en la conquista del espacio. Tenía una base de entrenamiento cerca de la capital, Lusaka, donde 10 muchachos y una muchacha recibían entrenamiento físico (que incluía ser lanzado dentro de un barril por una pendiente) e instrucción sobre la Luna y las estrellas. Nkoloso los llamó los Afronautas.

Las pocas fuentes que he encontrado coinciden en que Nkoloso era profesor de Ciencias, combatió en la II Guerra Mundial en el Ejército británico, al volver participó en la lucha independentista, sus antiguos aliados lo encarcelaron durante un año, continuó en la resistencia anticolonial y luego fundó la Academia.

Existe un artículo atribuido a Nkoloso donde explica su plan: enviar a Marte a una mujer, dos gatos y un misionero (instruido a no convertir por la fuerza a los marcianos que encontraran). Tras el alunizaje delApollo 11 en 1969, el programa desapareció. Nkoloso trabajó como enlace del presidente Kaunda con los movimientos de liberación africana, estudió Derecho, y a su muerte recibió un funeral de Estado.

En una entrevista para televisión en la cual Nkoloso habla del programa espacial, un reportero británico lo describe como un orate. Nkoloso, vestido con casco militar y capa, le facilita las cosas. Pero al verlo pienso que así tenía que ser. Delirante, como los que en el siglo XX se convencieron de que podían construir naves espaciales y meter en ellas monos, perros, gatos y seres humanos.

Qué diéramos por tener hoy más delirantes como ése, que luchó contra los nazis y por la liberación de su país y luego decidió que era hora de aventurarse a las estrellas.

La Superheroína árabe

Burka2

 

Se trata de Burka Avenger, un serie animada diseñada y producida en Pakistán y protagonizada por Jiya. Ella, es una joven y bella profesora de una escuela rural y ferviente defensora del derecho a la educación de las niñas. ¿Sus archienemigos? Los Talibanes, quienes sostenidos por una interpretación ultraortodoxa del Corán, quieren cerrar la escuela y relegar a las niñas a las tareas domésticas. Cuando eso sucede, Jiya, se coloca un riguroso burka negro y se transforma en Burka Avenger, luchando contra los talibanes, la corrupción y la injusticias sociales con tres armas: los libros, los lápices y la inteligencia.

Lo encontré notable. Una serie sin ninguna influencia occidental que viene a utilizar, no la violencia, sino la racionalidad y la cultura como armas que tienen como fin terminar con las oscuridades sociales.

Jiya dice: “Esto es Halwa-Pur, mi ciudad, mi casa. (…) Utilizo mis habilidades para hacer el bien, para instalar la justicia, paz y educación para todos. Peleo contra las fuerzas de la tiranía y la ignorancia… porque yo soy Burka Avenger”.

Los dejo viendo el trailer: